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“A la hora de acceder a un trabajo piensan que no vas a poder sacarlo adelante”
martes, 21 de septiembre de 2010

Proteina IRBP

A la temprana edad de cuatro años, Patricia Carrascal padeció una conjuntivitis atópica. Cuatro años más tarde comenzó a perder vista hasta que a los 17 la capacidad visual que le quedaba desapareció. Uno de los médicos que la trató encontró la causa de su ceguera, posiblemente, en los tratamientos a los que entre unos facultativos y otros la habí­an sometido a lo largo de los años, que terminaron por dañar las córneas. En la actualidad, con 25 años y la licenciatura de Periodismo, redacta todas sus experiencias con su perra guí­a, ‘Brilyn’, en un blog (www.viviendoatientas.blogspot.com).

-¿Cómo fueron los primeros momentos?

-Cuando eres pequeña realmente no te das mucha cuenta de lo que te pasa. Recuerdo que con ocho años pasaba mucho tiempo en el hospital, tuve muchas operaciones, iba muchas veces al médico y, de repente, cuando estaba en cuarto de Primaria, me di cuenta de que no veí­a la pizarra. Los profesores se alarmaron y avisaron a mis padres que me llevaron a la ONCE y a un montón de médicos por toda España. Me daba cuenta de que cada vez veí­a menos, pero lo aceptas tal y como te viene.

-¿Qué le supone un mayor reto?

-Salir cada dí­a de casa, porque según están las calles… Vivimos en una ciudad en la que siempre hay obras y andamios. Era un reto, sobre todo cuando tení­a el bastón porque, aunque te da mucha libertad, si hay algo te chocas con ello. Por eso me planteé hace tres o cuatro años solicitar un perro guí­a a la ONCE porque te da mucha independencia a la hora de salir. En España está la Fundación ONCE del Perro Guí­a, radicada en Madrid, pero como no daban abasto con la demanda que hay, ya que solo está esta fundación para todo el paí­s, a través de un convenio que tienen con una escuela de Estados Unidos me fui a Rochester. La ONCE me pagó el viaje y la estancia mientras duró el entrenamiento con el perro. Fuimos cinco personas con un intérprete. La lista de espera para Rochester es mucho más corta, porque la gente no se atreve a ir tan lejos.

-¿Ha encontrado impedimentos a la hora de acceder a un puesto laboral?

-Muchos. Hay mucho desconocimiento y tienen mucho miedo porque piensan que no vas a poder sacar adelante el trabajo como otras personas. Cuando terminé la carrera de Periodismo estaba buscando trabajo y me llamaron para una entrevista. Antes, para evitar ir a lo tonto y que una vez que me vean allí­ me digan que no y pasen mal rato ellos y pase mal rato yo, le dije por teléfono que tení­a una discapacidad visual. La chica me contestó que no tení­an teclados en braille. La contesté que los teclados en braille no existí­an. En otra entrevista me preguntaron si sabí­a marcar por teléfono. Son cosas que dices: «Pero vamos a ver, si he estudiado una carrera y se supone que soy licenciada, ¿cómo no voy a saber llamar por teléfono?»

-¿Qué es lo que más hecha de menos?

-El cine. De siempre me ha gustado ver pelí­culas, las sigo viendo, digo que las sigo viendo porque no voy a cambiar mi forma de hablar. Aunque sigo yendo mucho al cine no es lo mismo, por mucho que te vayan contando lo que está pasando o te lo imagines.

FUENTE: Nortecastilla.es

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