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Las ciudades avanzan en accesibilidad para discapacitados fí­sicos pero olvidan a invidentes y sordos (EROSKI Consumer)
Jueves, 10 de Marzo de 2011

A continuacion incluimos un resumen en lo referido a discapacidad visual del estudio llevado a cabo por Eroski sobre las ciudades accesibles. Así­mismo incluimos el link para que podáis leer el reportaje completo

Accesibles para cualquiera. Así­ deberí­an ser las ciudades, pero no siempre lo son. Lo sufren en primera persona quienes tienen algún tipo de discapacidad (cerca de 3,9 millones de personas en nuestro paí­s). Se han ido eliminando multitud de barreras arquitectónicas intentando alcanzar la accesibilidad universal, aunque todaví­a queda mucho por hacer. Así­ lo ha comprobado EROSKI CONSUMER en una investigación realizada sobre la accesibilidad de las instituciones públicas de 18 ciudades de todo el paí­s para las personas que se mueven en silla de ruedas y las que tienen una discapacidad auditiva y visual. Los técnicos de EROSKI CONSUMER, que han contado con valiosa colaboración de numerosas organizaciones de usuarios con discapacidad, acompañados de una persona en silla de ruedas, otra invidente y otra sorda visitaron en el mes de febrero tres edificios públicos en cada una de estas ciudades: A Coruña, Alicante, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza. La visita consistí­a en comprobar el nivel de accesibilidad de un edificio municipal, las consultas externas de un hospital y una estación de tren de la siguiente forma: primero se realizaba un pequeño recorrido de cinco minutos hasta el inmueble comprobando si este itinerario era accesible y después se entraba en el edificio y se analizaba la entrada y las instalaciones interiores, aseos incluidos.

La valoración global es de un ajustado aprobado: 13 capitales de las 18 estudiadas se quedan en esa nota y solo Córdoba, Málaga y Valladolid aprueban el examen con un holgado ‘bien’. Alicante y San Sebastián lo suspenden con un ‘regular’. La conclusión más evidente del informe es que, en los últimos años, las ciudades se han esforzado más por adaptarse a las necesidades de las personas en silla de ruedas (la nota media de las 18 ciudades es un ‘bien’) que en las que requieren los discapacitados visuales (nota media ‘aceptable’) y, particularmente, la personas con discapacidad auditiva (valoración media ‘regular’). En la prueba relativa a las personas en silla de ruedas, ninguna de las 18 ciudades de la muestra suspende el examen propuesto por la revista.

Los invidentes lo tienen peor que quienes se desplazan por la ciudad en silla de ruedas, ya que se encuentran con más dificultades para llevar una vida normal y hacer las gestiones oportunas en estos tres edificios, tal y como lo ratifica la nota media de ‘aceptable’. Especialmente debido a la falta de información en braille y elementos sonoros que ayuden a la orientación de estas personas. En este caso, los suspensos entre las ciudades analizadas son numerosos.

Discapacitados auditivos y visuales

Edificios municipales, ¿para todos?

Los ayuntamientos son, sobre el papel, las instituciones más cercanas al ciudadano. Sin embargo, la realidad es otra.

En primer lugar, el acceso a los ayuntamientos no es tan sencillo como parece. Durante el recorrido de 5 minutos hacia el edificio público, las personas con discapacidad motriz hallaron dificultades para circular porque la acera no tení­a una anchura de paso libre de obstáculos (ocurrió en A Coruña y en algunas ocasiones en Alicante, Córdoba, Murcia y Sevilla). Además, el mobiliario urbano y los vehí­culos mal aparcados impedí­an el paso en las ciudades gallega, alicantina, cordobesa, pamplonesa y sevillana. También los discapacitados visuales tuvieron que sortearlos en Córdoba, Málaga, Oviedo, Pamplona, Sevilla, Valladolid y Vitoria, así­ como prestar especial atención al pavimento, inestable en las capitales coruñesa, bilbaí­na, cordobesa, sevillana y vitoriana.

Atravesar la calzada también supone un peligro. En las ocasiones en las que se encontró un paso de peatones, no siempre habí­a un semáforo acústico para las personas ciegas (ocurrió en en A Coruña, Cádiz, Málaga, Murcia, Pamplona y San Sebastián). En este sentido, para las personas con discapacidad auditiva, en muy pocas ciudades se observó un sistema que señalase los segundos que faltaban para que se pusiese en rojo (solo en Bilbao, Córdoba, Granada, Málaga y Vitoria), ni un aviso acústico para las personas con problemas de visión (en Barcelona, Sevilla, Valencia, Vitoria y Zaragoza ninguno de los semáforos observados contaba con este sistema).

Para entrar en los consistorios, es recomendable que la puerta sea automática (solo lo era en ocho ciudades), transparente o con zonas acristaladas para que los discapacitados auditivos puedan ver lo que hay al otro lado (no se observó en A Coruña, Granada ni Zaragoza) y que la entrada esté al mismo nivel que la calle (en el recorrido con la persona en silla de ruedas no lo estaba en la mitad de las ciudades analizadas).

Una vez dentro del edificio, en la mayorí­a de las ocasiones (excepto en Vitoria) la distribución del edificio permití­a la movilidad de una persona en silla de ruedas y el interior se encontraba libre de obstáculos, algo fundamental para un discapacitado visual. Sin embargo, la persona ciega necesita guiarse por el edificio, pero ninguno de los visitados tení­a franjas de dirección de diferente color y textura ni tampoco las puertas, paredes y suelos eran de un color contrastado para personas con visión reducida (esto último solo se cumplí­a en A Coruña, Bilbao, Cádiz, Granada, Málaga y Murcia).

Por su parte, las personas con discapacidad visual también tienen problemas para acceder a la información, ya que el braille no es un lenguaje fácil de ver en las administraciones públicas. Los aseos son asimismo un espacio imprescindible en cualquier edificio y se debe permitir el acceso y el uso a cualquier ciudadano, sin embargo, en A Coruña, Murcia, Sevilla y Vitoria no habí­a. Y en el resto se echaron de menos señalizaciones universales de accesibilidad, anchura adecuada de la puerta para personas en silla de ruedas, barras de apoyo en el inodoro, letreros en braille para las personas ciegas y sistemas visuales para que las personas sordas sepan si están ocupados o no.

Hospital, no siempre sanos y salvos

Es fundamental que todos los ciudadanos puedan acceder, sin problemas, a este tipo de instalaciones. No obstante, todaví­a hay algunas barreras importantes para los tres tipos de discapacidad. En primer lugar, se ha de destacar que durante el recorrido se encontraron algunos peligros en A Coruña, Murcia, Oviedo, San Sebastián, Sevilla y Zaragoza para las personas ciegas, debido en gran parte a que el pavimento no era estable (baches pronunciados, hundimientos de calzada, trozos de tierra suelta, baldosas que sobresalí­an, bordillos demasiado altos) y tampoco antideslizante.

Durante el recorrido hacia el edificio hospitalario hubo que atravesar la calzada varias veces. Para el discapacitado visual es imprescindible que exista un medio acústico que avise de que cruza una calzada con tráfico, sin embargo, entre las ciudades donde el paso de peatones tení­a semáforo, éste solo disponí­a de aviso acústico en Alicante, Bilbao, Córdoba, Granada, Madrid, Oviedo y Valladolid. Por su parte, las personas con problemas auditivos necesitan que toda la información que les rodea sea visual, pero entre los semáforos que se encontraron durante los 18 recorridos, únicamente en Córdoba se señalaban los segundos que faltaban para que se pusiese en rojo.

Asimismo, el discapacitado visual únicamente encontró bandas o guí­as de dirección de diferente color y textura que le ayudaran en Bilbao y Vitoria. Además, solo en Granada se encontraron obstáculos en el interior del edificio que complicaban el recorrido de las personas con problemas de visión, aunque en todos los casos el pavimento era estable.

Por su parte, las personas ciegas también tienen problemas para acceder a la información que existe en un edificio público, ya que en lí­neas generales la gran mayorí­a de carteles, folletos e impresos no están traducidos al braille.

Por último, los aseos adaptados de los hospitales están señalizados en su mayorí­a con el sí­mbolo internacional de accesibilidad y la puerta de entrada permite la entrada de una silla de ruedas. Sin embargo, en el interior se encontraron algunas carencias reseñables: faltaban sistemas visuales para indicar si el baño estaba ocupado o libre y los grifos no disponí­an de un sistema automático que se accionase cuando se poní­an las manos bajo él (útil para los discapacitados visuales y los fí­sicos).

Estación: un viaje de obstáculos

En el caso de la accesibilidad para personas invidentes, lo más llamativo es que en cerca de la mitad de las ciudades estudiadas (Alicante, Cádiz, Granada, Málaga, Oviedo, San Sebastián, Vitoria y Zaragoza) se encontraran obstáculos o peligros en el entorno inmediato de la estación de ferrocarril: mobiliario urbano mal colocado (columnas, árboles, farolas), pavimento en mal estado…

Prácticamente la mayorí­a de estaciones no disponen de señales acústicas de información o de ubicación para ayudar a los invidentes. Tampoco las puertas, paredes y suelos están pintadas de un color contrastado entre ellos para que una persona con visión reducida pueda distinguirlos. Los bordes de los andenes de las estaciones de tren de Alicante, Pamplona, Valencia y algunos de Valladolid no tienen bandas de seguridad sobre el pavimento. Además, en más de la mitad de las estaciones de tren visitadas (localizadas en A Coruña, Alicante, Barcelona, Córdoba, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, Valladolid y Zaragoza) las máquinas electrónicas de compra de billetes no tení­an las instrucciones en braille o relieve. Aun así­, la atención demostrada por el personal de la estación hacia la persona invidente fue satisfactoria en todos los casos salvo en San Sebastián, Madrid, Zaragoza y Alicante donde la persona del mostrador de información se dirigí­a en todo momento al técnico que acompañaba al invidente en lugar de a este que era el que le habí­a solicitado información.

Asimismo, si las puertas de entrada a los lavabos no se encuentran pintadas en colores llamativos o bien señalizados en braille, difí­cilmente pueden ser localizados por una persona invidente o con visión reducida, y esto opcurrí­a en los aseos de A Coruña, Barcelona, Córdoba, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, Sevilla, Valladolid y Zaragoza. Además, solo en tres ocasiones (Córdoba, Murcia y Sevilla) los baños contaban con un sistema visual que indicara si estaba libre y ocupado, necesario para los no oyentes.

Lo mejor y lo peor de cada ciudad, y tablas comparativas

OVIEDO: ‘aceptable’

Lo mejor: El servicio de intérprete de lenguaje de signos que
ofrecen al instante a través de ví­deo llamada en la estación de
tren, la buena accesibilidad de las entradas al Ayuntamiento y al
hospital y la adaptación del interior de los tres edificios (libre
de obstáculos).

Lo peor: Carencias para las personas en silla de ruedas: los
mostradores de atención al público en los tres edificios no
estaban a una altura adecuada y para los discapacitados
sensoriales no habí­a guí­as de dirección en el suelo.

A CORUí‘A: ‘aceptable’

Lo mejor:La accesibilidad para personas con discapacidad fí­sica
(con una nota de ‘bien’): mostradores de atención al público del
Ayuntamiento con altura adecuada, aseos del hospital adaptados y
plazas de aparcamiento reservadas para personas con discapacidad
motriz en la estación.

Lo peor: La accesibilidad para invidentes (suspende el examen de
la revista): no se emiten señales acústicas de información y/o
ubicación en el interior de la estación de tren, la botonera del
ascensor usado en el hospital no

ALICANTE: ‘regular’

Lo mejor: La accesibilidad para personas en silla de ruedas: hay
rampas no mecánicas para acceder a la estación de tren y al
hospital y todos los aseos del Ayuntamiento visitados están
adaptados.

Lo peor: La adaptabilidad de estos espacios para personas sordas o
invidentes (‘regular’): no hay bandas de dirección en ninguno de
los tres edificios para personas con problemas de visión y tampoco
se vieron dispositivos visuales de emergencia para las personas
con discapacidad auditiva.

BARCELONA: ‘aceptable’

Lo mejor: La accesibilidad demostrada para personas en silla de
ruedas es la mejor de todo el estudio (‘muy bien’).

Lo peor: Los problemas para personas con discapacidad visual en
los tres edificios son numerosos, de ahí­ el suspenso otorgado a
este capí­tulo (‘regular’). Además, los semáforos encontrados de
camino al Ayuntamiento no emití­an sonido acústico y la botonera
del ascensor empleado en el hospital no estaba en braille o relieve.

BILBAO: ‘aceptable’

Lo mejor: No destaca por su accesibilidad pero si se encontró
alguna que otra medida positiva. En el trayecto hacia el
Ayuntamiento, los cruces estaban señalizados con semáforo, las
puertas de los aseos visitados del hospital tení­an una anchura
apta para las sillas de ruedas y todo el interior de la estación
de tren se encontraba libre de obstáculos.

Lo peor: La accesibilidad para discapacitados auditivos
(‘regular’): no hay servicio de intérprete profesional de lengua
de signos en la estación de tren, en la sala de espera del
hospital no se vio un dispositivo visual para avisar al paciente y
tampoco en los baños del Ayuntamiento.

Podéis consultar el reportaje completo en el siguiente enlace:

Eroski

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