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Pasear por la ciudad con cuatro sentidos
Martes, 28 de Septiembre de 2010

«Sobre todo quiero que la gente se conciencie de que no somos inútiles. Soy una persona normal, aunque tengo alguna que otra limitación». José Fernández Granda es un avilesino de 26 años que padece ceguera desde hace una década, cuando perdió totalmente la poca visión que ya tení­a, tras una operación que no resultó satisfactoria. Desde ese momento tiene que enfrentarse a su dí­a a dí­a a oscuras, aguzando bien los otros cuatro sentidos.

Fernández siempre va acompañado de «Jachy», un perro labrador que hace sus labores de guí­a. Aunque el perro son sus ojos, Fernández confiesa: «La gente piensa que el perro te lleva, pero en realidad lo que hace es librarte de los obstáculos que te vas encontrando por la calle», explica.

«Avilés es una ciudad que está bastante adaptada. No me puedo quejar mucho, la verdad», asegura Fernández. No obstante, en el paseo por la villa avilesina tiene que lidiar con varios imprevistos, como darse de bruces con algún coche encima de la acera. «El problema es cuando hay coches mal aparcados o algún semáforo que no está adaptado», incidió Fernández.

El de los semáforos es uno de los problemas a los que más se enfrenta en la ciudad dí­a a dí­a. Bajando por la calle Rivero, dice Fernández, el semáforo para cruzar está adaptado, pero luego si se quiere girar a la izquierda no tiene pitido que le indique si puede seguir. Es una asignatura pendiente para el consistorio avilesino. «Es cierto que hay algunos semáforos que no están adaptados, pero quiero pensar que según se vayan poniendo nuevos se adapten. En ciudades como Oviedo están adaptados el 99 por ciento», aclara.

¿Y qué es un semáforo adaptado? Como las señales acústicas pueden resultar molestas para los vecinos, ahora los ciegos cuentan con un mando para accionar esas señales cada vez que vayan a utilizar un semáforo. Este emite tres pitidos -para que la persona ciega sepa que ese semáforo está adaptado- y en el momento en que se pone en verde emite las señales acústicas.

«Jachy es mis ojos», confiesa José Fernández mientras acaricia a su labrador de pelo negro. «Es una raza muy sociable», agrega Fernández. «Desde que tengo el perro he pasado de depender siempre de alguien a ser cien por cien independiente», indica este avilesino. Cuando «Jachy» está trabajando deja de ser un perro normal. Es algo que se comprueba, por ejemplo, cuando Fernández entra en una cafeterí­a de la ciudad. El animal ni se inmuta.

«En los últimos años los avances en la tecnologí­a me están facilitando mucho las cosas», confiesa José Fernández. Y demuestra que su discapacidad no le impide utilizar un teléfono móvil o un ordenador. Su teléfono de última generación es táctil y tiene un programa que lee todo lo que aparece en la pantalla. «Esto es genial. Recuerdo que hace unos años tení­a que memorizar los menús del teléfono para poder utilizarlo». Y es que ahora puede «leer» hasta los mensajes de texto. Y no sólo eso, sino que se descarga libros desde la página de internet de la ONCE y así­ los puede escuchar en su propio teléfono móvil.

En cuanto a las computadoras, tiene hasta tres en casa, ya que Fernández siempre ha sido un auténtico aficionado a la informática. «Ahora estoy haciendo un máster en Tecnologí­as Digitales y Sociedad del Conocimiento a través de la Uned. Me gustarí­a trabajar, por ejemplo, de administrador de redes, y soy capaz de ello», sentenció este avilesino.

«Jaws» es el programa que tiene instalado en su ordenador. «Este sistema me permite poder saber qué hay en la pantalla en todo momento», explica Fernández. Gracias a esta aplicación que tiene instalada en su sistema operativo puede navegar por internet y utilizar programas de mensajerí­a instantánea. El programa le dice por voz qué es lo que está realizando y así­ sabe en todo momento lo que hay en la pantalla. Ahora, para su proyecto de fin de máster, está preparando una página web. Eso sí­, totalmente adaptada.

José Fernández siempre va acompañado de su perro guí­a «Jachy» (en la foto). í‰ste le ayuda a sortear los obstáculos, coches mal aparcados, le lleva hasta los cruces e incluso le puede indicar dónde hay una puerta. Asimismo, le puede señalizar cuando hay escaleras, tanto para subir o para bajar. Incluso Fernández confiesa que con el perro ha pasado de depender siempre de otra persona a ser cien por cien independiente.

Gracias a diferentes aplicaciones que han desarrollado los fabricantes, Fernández puede saber en todo momento qué aparece en la pantalla tanto de su teléfono móvil como en su ordenador. Se trata de un sistema de voz le va diciendo por qué menú se está moviendo o qué son las cosas que está seleccionando. La mejora de la tecnologí­a le permite acceder a cualquier aparato. En la foto, Fernández con su móvil.

Fernández tiene un mando (en la imagen) que activa los semáforos que están adaptados para las personas con deficiencia visual. Cuando está en el cruce con el semáforo lo activa. La señal emite unos pitidos para que la persona sepa que ese semáforo está adaptado. En el momento que se pone en verde vuelve a pitar constantemente. Este sistema es más cómodo para los vecinos, ya que sólo se activa cuando es necesario.

FUENTE: LA Nueva España

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