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Top 10 de las cosas que deberí­as saber sobre los tratamientos con células madre
Miércoles, 7 de Julio de 2010

1. Existen distintos tipos de células madre, cada una de ellas con una función distinta. Están las células madre embrionarias, que aparecen en las primeras etapas del desarrollo embrionario, y las células madre especí­ficas de tejido o adultas, que aparecen más tarde en el desarrollo del feto y que permanecen en el organismo adulto. Estas células madre adultas tienen limitada su capacidad de generar células diferenciadas especí­ficas para aquellos tejidos de los que forman parte.

Si una clí­nica ofrece tratamientos de partes del cuerpo con células que proceden de otra parte, desconfí­a.

2. Un único tipo de tratamiento con células madre no funcionará en distintas enfermedades no relacionadas.

Por lo mismo que decí­amos antes, un único tipo de célula madre no puede ser usado para enfermedades que tienen una base distinta y afectan a distintos tipos celulares. Cualquier tipo de célula madre no puede reemplazar cualquier tipo celular dañado. Teóricamente, eso sólo podrí­a realizarse con células madre embrionarias, pero entonces necesitarí­amos saber cómo dirigir esas células hacia la diferenciación a un tipo celular concreto, cosa que aún desconocemos. Además, las células madre embrionarias son altamente tumorales.

Si una clí­nica promete distintos tratamientos a partir de un único tipo celular, desconfí­a.

3. Actualmente son MUY POCAS las terapias basadas en células madre aprobadas.

El número de enfermedades para las cuales existen terapias basadas en células madre es aún extremadamente reducido. Transplantes de células madre sanguí­neas para el tratamiento de enfermedades sanguí­neas e inmunes, o con el objetivo de restaurar el sistema sanguí­neo tras tratamientos contra el cáncer; y algunas enfermedades y daños óseos, de la piel o de la córnea que pueden ser tratados con pequeños transplantes de tejidos que dependen de la actividad de células madre.

Si una clí­nica ofrece una multitud de tratamientos basados en células madre, desconfí­a.

4. Sólo porque haya gente que diga que las células madre le ayudaron, no significa que realmente sea así­.

La existencia del efecto placebo es bien conocida y puede fácilmente ocasionar efectos beneficiosos que pueden ser confundidos con los de la terapia. Puede haber otros tratamiento que acompañen al tratamiento con células madre que sean los responsables de alguna mejora percibida. Y finalmente, las enfermedades suelen variar el grado de severidad en los sí­ntomas de manera que existan mejorí­as o deterioros en la condición del paciente que puedan confundirse con el efecto de la terapia. Estas fuentes de confusión justifican la existencia del ensayo clí­nico controlado para establecer sin ningún género de dudas y de manera imparcial la eficacia de un tratamiento.

Si una clí­nica se anuncia fundamentalmente a base de “testimonios” de pacientes, desconfí­a.

5. Uno de los grandes motivos por los que lleva mucho tiempo desarrollar nuevas terapias es por la ciencia en sí­ misma es un proceso largo y difí­cil.

Por lo general, la ciencia es un proceso complejo y largo. Entender cuál es el origen de una enfermedad y cómo solucionarlo lleva su tiempo. Las nuevas teorí­as han de ser testadas en el laboratorio y, frecuentemente (cualquiera con experiencia en laboratorio te dirá que casi siempre) no funcionan. Incluso cuando la ciencia básica ha podido ser demostrada, trasladarlo a la práctica clí­nica es un proceso largo y difí­cil. Lo que funciona en una placa de cultivo no tiene por qué funcionar luego en un modelo animal experimental, y lo que funciona en animales de experimentación no tiene por qué funcionar cuando se prueba en humanos. Cuando se llegan a testar las nuevas terapias experimentales en humanos, lo primero es asegurarse de que la salud del paciente no se pone en riesgo, que las dosis son adecuadas, etc, primero en pequeños grupos y examinando todos los posibles efectos secundarios.

Si un tratamiento no ha sido cuidadosamente diseñado, bien estudiado y no ha seguido todos los ensayos preclí­nicos y clí­nicos, muy probablemente no tendrá el efecto deseado. Incluso peor aún, puede que agrave más aún la enfermedad o tener muy serios efectos secundarios.

Si una clí­nica ofrece terapias frente a enfermedades que hasta hace bien poco no eran perfectamente entendidas y no ofrece estudios previos extensos, desconfí­a.

6. Para poder ser usadas en terapias, las células madre deben ser instruidas para comportarse de maneras especí­ficas.

Uno de los mayores obstáculos presentes en la investigación en terapias basadas en células madre es que desconocemos la manera en la que condicionar el comportamiento de dichas células para establecerse, diferenciarse y comportarse de la manera deseada. Los transplantes de médula ósea funcionan porque las células que introducimos deben realizar exactamente la función que saben hacer, más sangre. Pero si pretendemos realizar terapia con células madre en el cerebro, las células introducidas deberán localizarse en el sitio correcto, diferenciarse en el tipo celular apropiado y establecer el tipo de conexiones necesario para cumplir la función esperada. Nuestro entendimiento de cómo dirigir la diferenciación de las células madre a tipos celulares concretos, es aún muy pobre.

Si una clí­nica proclama que sus células madre terapéuticas sabrán qué hacer y cómo comportarse una vez insertadas en nuestro organismo, desconfí­a.

7. Sólo porque las células madre usadas en terapia provengan de nuestro propio organismo, eso no significa que sean seguras

Todo procedimiento médico conlleva unos riesgos. Incluso aunque te vendan que tus propias células no sufrirán rechazo por el sistema inmune propio porque no serán reconocidas como extrañas, esas células habrán sido obtenidas, crecidas, manipuladas y administradas utilizando procedimientos que pueden alterar aspectos fundamentales de las células. Si estas manipulaciones producen la pérdida de mecanismos de control del crecimiento propias de la célula (véase por ejemplo la descripción del proceso de senescencia celular en una entrada anterior de este mismo blog) pueden resultar en crecimientos tumorales. Si resultan contaminadas con patógenos durante su manipulación pueden resultar en el desarrollo de enfermedades infecciosas.

Si una clí­nica proclama la seguridad total de sus tratamientos con células madre por su uso de células derivadas del paciente, desconfí­a.

8. Puede haber algo más que perder por intentar la terapia celular con células madre.

Muchas de las enfermedades que ciertas clí­nicas aseguran ser capaces de tratar de manera efectiva son incurables. Es fácil entender que la desesperación de mucha gente le lleve a pensar que no tienen nada que perder por probar la terapia con células madre, incluso aunque no haya sido demostrada. Sin embargo, las complicaciones a corto y largo plazo pueden ser impredecibles y resultar tremendamente perjudiciales, frente a beneficios más que dudosos. Estas terapias además resultan tremendamente caras, añadiendo con ello un problema económico a los pacientes y sus familias. Por último, someterse a estos tratamientos puede colocarte como no elegible en futuros tratamientos experimentales en ensayos clí­nicos.

9. Un tratamiento experimental en venta no es lo mismo que un ensayo clí­nico.

El hecho de que un procedimiento sea experimental no implica directamente que forme parte de un ensayo clí­nico. Un ensayo clí­nico tiene toda una serie de caracterí­sticas definidas, se realiza bajo atenta supervisión, está rigurosamente planeado y regulado, y los pacientes tienen toda una serie de derechos. Además, el coste de un ensayo clí­nico recae sobre la institución que lo realiza o la administración pública de la que depende. Muchas más información sobre los ensayos clí­nicos puede ser consultada aquí­.

Si una clí­nica ofrece tratamientos experimentales que no forman parte de ensayos clí­nicos aprobados por organismos competentes, desconfí­a.

10. La ciencia con células madre está constantemente avanzando.

La ciencia con células madre es extremadamente prometedora. Se han realizado enormes avances en el tratamiento de enfermedades del sistema sanguí­neo por ejemplo. Una enorme cantidad de laboratorios a lo largo del mundo centran su actividad investigadora en descubrir nuevas propiedades de las células madre para entender mejor su biologí­aa y usarlas en un futuro próximo para diagnosticar y tratar cada vez más enfermedades de manera efectiva. Existen varios ejemplos de nuevas terapias que están empezando ensayos clí­nicos o están a punto de hacerlo. El futuro de la terapia con células madre es optimista, pero aún no estamos en condiciones de explotar todo su potencial en la inmensa mayorí­a de los casos.

Fuente: fuentedelaeternajuventud.wordpress.com/2010/06/08/%C2%BFterapias-con-celulas-madre

Para saber más sobre células madre así­ como investigación en enefermedades hereditarias de retina puedes escuchar la conferencia de la Dra. Isabel Pinilla titulada “El futuro de las células madre en las degeneraciones retinianas: origen de las células progenitoras retinianas”
Para escucharla pulsa aquí­:
Descargar mp3

Un comentario sobre “Top 10 de las cosas que deberí­as saber sobre los tratamientos con células madre”

  1. Celulas Madre dice:

    Los puntos 7 y 8 me desconciertan un poco.

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